39
JULIO-AGOSTO 2017
demos razonablemente afirmar
que las primeras civilizaciones
tecnológicas aparecieron y se
desarrollaron en su interior miles
de millones de años antes del
nacimiento de nuestro sistema
solar. Incluso nos es imposible
imaginar el conocimiento físico,
biológico y tecnológico que ten-
dría una civilización que ha lo-
grado prosperar durante cientos
de miles, si no millones (en teo-
ría, incluso miles de millones) de
años, nuestro conocimiento ac-
tual es sin embargo suficiente
para que asumamos que una ci-
vilización extraterrestre de lar-ga
duración podría enviar sus son-
das, o incluso colonias enteras, a
cualquier planeta habitable (o
habitado) en la Galaxia.
Para tener una idea de que es-
to es posible, hay que conside-
rar el hecho de que, con la ayuda
de asistencias gravitacionales,
nuestras sondas más rápidas han
alcanzado velocidades de alrede-
dor de 250000 km/ h. Esta es cier-
tamente una velocidad irrisoria y
nuestras sondas son indudable-
mente primitivas, pero aún así, es
suficiente para llegar de un ex-
tremo a otro de la Galaxia en 400
millones de años. Este período es
apenas 1/30 de la edad de nues-
tro sistema estelar y así pues, si
hay, o ha habido, civilizaciones
mucho más desarrolladas que la
nuestra, no es absurdo postular que puede
haber enviado algo fuera de allí. En conse-
cuencia, alguien o algo también puede haber
llegado a nuestro sistema solar y haber de-
jado algún rastro. Sobre la base de nuestro
conocimiento limitado, las probabilidades de
que esto haya ocurrido realmente son infini-
tesimalmente pequeñas pero no cero.
En las últimas décadas, muchos científicos, al-
gunos de ellos internacionalmente famosos,
han tratado seriamente estas ideas; hay que
pensar en Carl Sagan, por ejemplo y, más re-
cientemente, en Paul Davies y Jason Wright.
Estos autores no sólo han reconocido la posi-
que esto haya ocurrido en una época remota.
La afirmación de que han sido nuestras tele-
comunicaciones las que han atraído a hordas
de extraterrestres en las últimas décadas es
ingenua, dado que cualquier mensaje envia-
do al espacio por nosotros, ya sea voluntario
o involuntario, está, en términos de distancia
recorrida, todavía en el umbral, astronómica-
mente (y astrobiológicamente) hablando.
Si asumimos que no somos la única civiliza-
ción tecnológica en la Galaxia, dado que ésta
ha existido los últimos 12 mil millones de
años (algunas de sus estructuras y estrellas
son significativamente más antiguas), po-
UNIVERSO
Artwork by Fred Gambino




