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JULIO-AGOSTO 2017
CRÓNICAS ESPACIALES
UNIVERSO
la causa principal de
muerte tras el trágico
accidente industrial de
Bhopal en 1984.
Un equipo está codiri-
gido por Rafael Martín-
Doménech, del Centro
de Astrobiología en Ma-
drid y Víctor M. Rivilla,
del INAF-Observatorio
Astrofísico de Arcetri, en
Florencia (Italia); y el
otro por Niels Ligterink,
del Observatorio de Lei-
den (Países Bajos) y Au-
drey Coutens, del Uni-
versity College London.
«¡Este sistema sigue sor-
prendiéndonos! Tras el
descubrimiento de los azúcares,
ahora hemos encontrado isocianato
de metilo. Esta familia de moléculas
orgánicas está implicada en la síntesis
de péptidos y aminoácidos, que, en
forma de proteínas, son la base bio-
lógica para la vida tal y como la cono-
cemos»
, explican Niels Ligterink y
Audrey Coutens.
El sistema fue estudiado previamen-
te por ALMA en 2012, descubriendo
que contiene glicoaldehído (la molé-
cula más simple relacionada con el
azúcar), otro ingrediente para la vida.
Las capacidades de ALMA permitie-
ron a ambos equipos observar la mo-
lécula en varias longitudes de onda
diferentes y definidas a lo largo de
todo el espectro de ondas de radio.
El equipo dirigido por Rafael Martín-
Doménech utilizó tanto datos nuevos
como datos de archivo de la protoes-
trella, obtenidos en una amplia gama
de longitudes de onda con los recep-
tores de las bandas 3, 4 y 6 de ALMA.
Niels Ligterink y sus colegas utilizaron
datos del sondeo PILS (Protostellar In-
terferometric Line Survey) de ALMA,
que tiene como objetivo trazar la
complejidad química de IRAS 16293-
2422 obteniendo imágenes de todo
el rango de longitud de onda que
cubre la banda 7 de ALMA a muy pe-
constelación de Ofiuco (el
portador de la serpiente).
Los nuevos resultados de
ALMA muestran que el
gas de isocianato de me-
tilo rodea a cada una de
estas estrellas jóvenes.
La Tierra y los demás pla-
netas de nuestro Sistema
Solar se formaron a par-
tir del material que sobró
tras la formación del Sol.
Por tanto, estudiar proto-
estrellas de tipo solar,
puede ayudar a los astró-
nomos a comprender el
pasado, permitiéndoles
observar condiciones si-
milares a las que condu-
jeron a la formación de nuestro
Sistema Solar hace más de 4.500 mi-
llones de años.
Rafael Martín-Doménech y Víctor M.
Rivilla, autores principales de uno de
los artículos, comentan:
«Estamos es-
pecialmente emocionados con el re-
sultado porque estas protoestrellas
son muy similares al Sol al principio
de su vida, con las condiciones ade-
cuadas para que se formen planetas
del tamaño de la Tierra. Ahora, con
el descubrimiento de moléculas pre-
bióticas en este estudio, contamos
con otra pieza del rompecabezas que
nos ayudará a comprender cómo sur-
gió la vida en nuestro planeta»
.
Niels Ligterink está encantado con
los resultados de laboratorio que
apoyan este trabajo:
«Además de
detectar moléculas, también quere-
mos entender cómo se forman.
Nuestros experimentos de laborato-
rio muestran que, en efecto, el iso-
cianato de metilo puede formarse
sobre partículas heladas bajo condi-
ciones muy frías, similares a las del
espacio interestelar. Esto implica
que es muy probable que esta molé-
cula — y, por tanto, la base para los
enlaces peptídicos — esté presente
cerca de la mayor parte de las estre-
llas jóvenes de tipo solar»
.
E
ste video resume el descubrimiento hecho por los dos equipos
usando el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array. [ESO]
queñas escalas, equivalentes al ta-
maño de nuestro Sistema Solar.
Encontraron las distintivas huellas
químicas en las cálidas y densas re-
giones interiores de la envoltura de
polvo y gas que rodea a las estrellas
jóvenes en sus primeras etapas de
evolución. Cada equipo identificó y
aisló las firmas del isocianato de me-
tilo, esta molécula orgánica com-
pleja. Luego lo desarrollaron con
modelos químicos de ordenador y
experimentos de laboratorio para
refinar nuestra comprensión del ori-
gen de la molécula.
Los equipos llevaron a cabo el análi-
sis espectrográfico de la luz de la
protoestrella para determinar los
componentes químicos. La cantidad
de isocianato de metilo que detecta-
ron — la abundancia — con respecto
al hidrógeno molecular y otros tra-
zadores es comparable a las detec-
ciones anteriores alrededor de dos
protoestrellas de alta masa (es decir,
dentro de los núcleos moleculares
calientes masivos de Orión KL y Sa-
gitario B2 norte).
IRAS 16293-2422 es un sistema múlti-
ple de estrellas muy jóvenes que se
encuentra a unos 400 años luz de dis-
tancia, en una gran región de forma-
ción estelar llamada Ro Ofiuco en la
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