JULIO-AGOSTO 2017
UNIVERSO
nara del lugar, eso habría sido una
señal de que la estrella todavía es-
taba presente, aunque tal vez solo
escondida tras una nube de polvo.
Todas las pruebas resultaron negati-
vas. La estrella ya no estaba allí. Me-
diante un cuidadoso proceso de
eliminación, los investigadores llega-
ron a la conclusión de que la estrella
debió convertirse en un agujero
negro. Es muy temprano aun en el
proyecto para saber con certeza con
qué frecuencia experimentan las es-
trellas tal fracaso, pero Scott Adams,
un antiguo estudiante del estado de
Ohio que recientemente obtuvo su
doctorado, haciendo este trabajo,
fue capaz de hacer una estimación
preliminar.
«N6946-BH1 es probable-
mente la única supernova fallida que
hemos encontrado en los primeros
siete años de nuestra búsqueda. Du-
rante este período, seis supernovas
aparecieron dentro de las galaxias
que hemos estado monitoreando, lo
que sugiere que entre el 10 y el 30
por ciento de las estrellas masivas
mueren como supernovas fallidas»
,
dice.
«Esta es la fracción que explica-
ría el problema que nos motivó a ini-
ciar la investigación, es decir, que
hay menos supernovas observadas
de las esperadas si todas las estrellas
masivas mueren de tal forma».
Para
el co-autor del estudio Krzysztof Sta-
nek, la parte realmente interesante
de la investigación son las implicacio-
nes que tiene para los orígenes de
los agujeros negros muy masivos, del
tipo de los que el experimento LIGO
detectó a través de las ondas gravi-
tacionales. (LIGO es Laser Interfero-
meter Gravitational-Wave Observa-
tory). No tiene necesariamente sen-
tido, dice Stanek, profesor de as-
tronomía en el Estado de Ohio, que
una estrella masiva pueda morir
como una supernova (un proceso
que implica expulsar gran parte de
sus capas externas) y todavía rete-
ner suficiente masa para formar un
agujero negro masivo a la escala de
los que LIGO ha detectado.
«Sospe-
cho que es mucho más fácil formar
un agujero negro muy masivo sin
supernova»
, concluye. Adams es
ahora astrofísico en Caltech. Otros
estudiantes de doctorado del es-
tado de Ohio co-autores fueron Jill
Gerke y el astrónomo Xinyu Dai de
la Universidad de Oklahoma. Su in-
vestigación fue apoyada por la Fun-
dación Nacional de Ciencias.
E
sta ilustración muestra las etapas finales en la vida de una estrella supermasiva
que falla al explotar como supernova y en lugar de ello implosiona por la gra-
vedad para formar un negro agujero. De izquierda a derecha: la estrella masiva ha
evolucionado a una supergigante roja, la envoltura de la estrella es expulsada y se
expande, produciendo una fuente fría, fugaz y roja que rodea al recién formado
agujero negro. Material residual puede caer en el agujero negro, como ilustra la
corriente y el disco, potencialmente impulsando algunas emisiones ópticas e infra-
rrojas años después del colapso. [NASA, ESA, and P. Jeffries (STScI)]
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