JULIO-AGOSTO
XXI, ha convencido a los ingenieros y cien-
tíficos de que enviar una sonda espacial a
una distancia relativamente corta del Sol ya
no es una fantasía, sino una empresa alcan-
zable. Así comenzó la planificación de un
proyecto de la NASA conocido como Solar
Probe 2005, que consistía en el envío al Sol
de una sonda del tamaño de un coche equi-
pado con una serie de instrumentos cientí-
ficos y experimentos para hacer contribu-
ciones definitivas a la resolución de los dos
grandes enigmas que han incordiado a los
físicos solares desde los años cincuenta, y
todavía les incordian. La primera es la tem-
peratura infernal de la corona solar, que al-
canza millones de grados, mientras que la
fotosfera (la superficie abrasadora del Sol
que vemos en luz blanca) ni siquiera al-
canza los 6000 °C. Una aparente paradoja
que aún no ha sido explicada a pesar de las
UNIVERSO
L
a Parker Solar
Probe eja la
Tierra después de
separarse de su
cohete portador,
un hecho que se
llevará a cabo
entre el 31 de
julio y el 19 de
agosto de 2018.
[JHU/APL]
A continuación,
un diagrama
aproximado de la
trayectoria que la
sonda realizará
para acercarse al
Sol varias veces.
[NASA/JHUAPL]




