ASTRONÁUTICA
5
JULIO-AGOSTO 2017
N
uestro sistema solar ha sido explo-
rado a fondo hasta ahora, y las son-
das espaciales han tenido encuentros
cercanos con todo tipo de objetos: planetas,
lunas, asteroides y cometas. Algunas sondas
se han aventurado tan lejos que se podría
considerar que viajan en el espacio interes-
telar. Hay, sin embargo, un cuerpo en nues-
tro sistema al que, por razones obvias, nun-
ca nos hemos aproximado mucho: el Sol.
La idea de enviar una sonda para estudiar
nuestra estrella a corta distancia data de los
años setenta, pero en aquel entonces no te-
níamos materiales que pudieran resistir la
radiación solar lo suficiente como para per-
mitir un viaje que casi toque el Sol. Todas
las misiones solares desde entonces, du-
rante más de treinta años, se limita-
ron a observar el Sol desde una
distancia de, al menos, 40 millo-
nes de km. Sin embargo, el
notable progreso de la tec-
nología de materiales a
finales del siglo XX,
y aún más a prin-
cipios del siglo
dos pasos
R
epresentación gráfica de la Parker Solar
Probe acercándose al Sol. [NASA/Johns
Hopkins University Applied Physics Laboratory]
UNIVERSO




