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JULIO-AGOSTO 2017
CRÓNICAS ESPACIALES
que proviene de fuentes lejanas co-
nocidas, como cuásares.
Los cuásares son breves fases hiper-
lumínicas del ciclo vital de las gala-
xias, impulsadas por el material que
cae en su agujero negro superma-
sivo central. Los cuásares actúan
como faros cósmicos – brillantes y
distantes balizas, que permiten a
los astrónomos estudiar
los átomos intergalácti-
cos que se sitúan entre
la localización del cuásar
y la Tierra. Sin embargo,
se dio una fortuita coin-
cidencia cósmica: identi-
ficaron un par de cuá-
sares extremadamente
inusuales, uno justa-
mente al lado del otro
en el cielo y midieron
sutiles diferencias en la
absorción de átomos in-
tergalácticos medidas a
lo largo de las dos líneas
de visión.
«Las parejas
de cuásares son como
agujas en un pajar. Para
encontrarlos, rastreamos
imágenes miles de millo-
nes de objetos celestes,
millones de veces más
débiles que los que pue-
den verse a simple vis-
ta,»
explica Joseph Hen-
nawi, profesor asociado
en el departamento de
física de la Universidad
Santa Bárbara de Cali-
fornia. Hennawi es pio-
nero en la aplicación de
algoritmos de “aprendi-
zaje automático”, una
por Keck Observatory
traducido por Manuel J. del Barco
L
os astrónomos han medido por
primera vez pequeñas ondula-
ciones en el espacio cósmico
utilizando imágenes del observato-
rio W. M. Keck de un doble cuásar
insólito. Las más inhóspitas regio-
nes del universo son los
remotos confines del es-
pacio intergaláctico. En
esas vastas extensiones
entre galaxias hay sólo
un solitario átomo por
metro cúbico – una di-
fusa nube de gas hidró-
geno dejado por el Big
Bang. En las grandes es-
calas, ese difuso material
se agrupa en una gran
red de estructuras fila-
mentosas conocidas co-
mo el “tejido cósmico”,
una red de filamentos
enmarañados que abar-
can miles de millones de
años luz, abarcando la
mayoría de los átomos
del universo.
Ahora, un equipo de as-
trónomos ha realizado
las primeras mediciones
de ondulaciones a pe-
queña escala en ese gas
de hidrógeno primige-
nio. Aunque se estudia-
ron las regiones del es-
pacio cósmico situadas
a 11000 millones de años
luz, han sido capaces
de medir variaciones en
su estructura a escalas
Ondulaciones en el
espacio cósmico
R
epresentación esquemática de la técnica utilizada para pro-
bar la estructura a pequeña escala del espacio cósmico utili-
zando luz de un par de cuásares inusuales. El espectro (abajo
a la derecha) contiene información del gas hidrógeno que ha
encontrado la luz a su paso, así como la distancia a ese gas.
[Springel et al. (2005) (Cosmic Web) / J. Neidel, MPIA]
100000 veces menores, compara-
bles al tamaño de una única gala-
xia. Los resultados han aparecido
en la revista
Science
.
El gas intergaláctico es tan tenue
que no emite luz por sí mismo. En
vez de esto, los astrónomos lo es-
tudian indirectamente observando
cómo absorbe selectivamente la luz
UNIVERSO




