Universo septiembre-octubre 2026
50 SEPTIEMBRE-OCTUBRE 2026 ASTRO PUBLISHING E l Telescopio Espacial James Webb midió los componentes del exoplaneta WD 1856 b mientras pasaba frente a su estrella, encontrando indicios de metano. WD 1856 b orbita una enana blanca del tamaño de la Tierra. Como resultado, el planeta bloquea más de la mitad de la luz de la estrella. Las bandas rojas indican dónde las irregularidades en el espectro muestran que la atmósfera de este pla- neta contiene metano. [NASA, ESA, CSA, Joseph Olmsted (STScI)] blemente ocurrió entre 3 y 5,5 mil millones de años después de que la estrella se convirtiera en una enana blanca. En este escenario, el planeta estaba en una órbita amplia que lo mantuvo a salvo de la estrella du- rante su destructiva fase de gigante roja, y solo migró a su ubicación ac- tual más tarde. «A medida que el planeta se desplazaba hacia el inte- rior, sus interacciones con la fuerte gravedad de la enana blanca ha- brían provocado que se calentara considerablemente, y desde enton- ces ha estado enfriándose» , dijo O’Connor. La luz de la estrella que atravesó la atmósfera del planeta también recogió información sobre su composición química. «Vimos las señales características de pequeñas partículas de nubes e hidrocarburos, probablemente metano, lo cual es la primera vez que vemos una atmós- fera en un planeta que transita una estrella muerta» , dijo la coautora Victoria Boehm, de la Universidad Cornell. «Recientemente observa- mos cuatro tránsitos más de WD 1856 b con Webb para profundizar en la química de su atmósfera y es- tamos deseando ver los resultados.» Dentro de aproximadamente cinco mil millones de años, el Sol agotará el hidrógeno de su núcleo y se hin- chará hasta ser más de 100 veces más grande que ahora, convirtién- dose en una gigante roja. Luego ex- pulsará sus capas exteriores y termi- nará su vida como una enana blan- ca. Mercurio, Venus y posiblemente la Tierra serán destruidos por la gi- gante roja. Sin embargo, el destino de los planetas más distantes, espe- cialmente los gigantes gaseosos, es incierto. Encontrar y estudiar plane- tas en órbita alrededor de los restos de estrellas similares al Sol tras su muerte es una forma de aprender qué podría ocurrir en nuestro propio sistema solar en el futuro lejano. «Estamos acostumbrados a mirar hacia atrás en el tiempo cuando usa- mos telescopios, pero esta es la pri- mera vez que hemos podido mirar hacia adelante para ver qué podría ocurrir con los planetas exteriores al- rededor del remanente de una es- trella similar al Sol» , dijo MacDo- nald. «Es como usar una máquina del tiempo para asomarse al futuro lejano de nuestro sistema solar.» ! UNIVERSO
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