Universo noviembre-diciembre 2026

48 NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2026 ASTRO PUBLISHING en el mismo disco; en ese escenario, se esperaría que heredaran rotacio- nes similares y bien alineadas. En cambio, la evidencia apunta a una historia de formación distinta: las dos estrellas probablemente comenzaron a formarse por separado, en sus pro- pias regiones de gas, antes de que un encuentro cercano y fortuito las lle- vara a su configuración actual, mien- tras aún estaban envueltas en la nube donde nacieron. En soluciones orbitales representativas, las estrellas pasaron por su máxima aproximación apenas unos 60 años antes de las ob- servaciones, prácticamente un ins- tante en la escala de tiempo cósmica. Los discos compactos que vemos hoy parecen haber sobrevivido al encuen- tro, manteniendo estructuras rotacio- nales bien definidas. «Este estudio demuestra que las primeras etapas de la vida de las estrellas pueden ser bastante caóticas, con un encuentro fortuito que da lugar a esta danza gravitacional y al acoplamiento este- lar» , señaló Jonathan C. Tan, coautor del estudio. Aún no está claro si las dos estrellas permanecerán gravita- cionalmente ligadas entre sí de ma- nera definitiva: su movimiento actual se encuentra cerca de la frontera en- tre una órbita ligada y una trayecto- ria en la que eventualmente podrían separarse, y las interacciones con el gas circundante podrían inclinar su destino hacia uno u otro escenario. Las futuras observaciones ayudarán a precisar esta evolución. En términos más amplios, el estudio abre una nueva vía para investigar cómo se forman las estrellas binarias masivas. Al aplicar este mismo enfo- que de monitoreo a largo plazo a otros sistemas binarios masivos jóve- nes, la comunidad astronómica es- pera determinar con qué frecuencia encuentros cercanos como este, en lugar de un nacimiento compartido dentro de un solo disco, dan origen a los sistemas binarios masivos que ob- servamos en toda nuestra galaxia. ! E l círculo insertado muestra la imagen continua de ALMA a 0,9 mm del sistema binario central de IRAS 07299−1651 con las trayectorias orbitales reconstrui- das superpuestas. La emisión de la línea de recombinación de hidrógeno, despla- zada al rojo y al azul, traza la rotación de los discos circunestelares ionizados alrededor de las dos estrellas en formación, mientras que las flechas indican las direcciones de los chorros bipolares. Fondo: imagen en el infrarrojo medio de la región obtenida con el JWST [NASA, ESA, CSA, STScI, J. DePasquale (STScI), ALMA (ESO/NAOJ/NRAO), Y. Zhang] trellas masivas se movían una alrede- dor de la otra mientras aún estaban naciendo» , señaló Yichen Zhang, au- tor de correspondencia del estudio. El equipo combinó este monitoreo de largo plazo con ALMA con datos del Very Large Array (VLA) de la Fun- dación Nacional de Ciencias de Esta- dos Unidos, además de imágenes infrarrojas obtenidas con el Telesco- pio Espacial James Webb (JWST) y el Very Large Telescope (VLT) de ESO, que permitieron rastrear chorros de material expulsados por las estrellas jóvenes. En conjunto, estas observa- ciones permitieron al equipo recons- truir, por primera vez, la arquitectura tridimensional completa del sistema: cómo orbitan las estrellas entre sí, cómo están inclinados sus discos y hacia dónde apuntan sus chorros en el espacio. «Cada telescopio reveló una parte distinta del rompecabe- zas» , afirmó Rubén Fedriani, coautor del estudio. «La combinación de ob- servaciones en radio e infrarrojo ofre- ce el mayor nivel de detalle hasta ahora sobre la formación de este sis- tema protobinario masivo» . Lo que encontraron les sorprendió. En vez de una órbita ordenada y aproximadamente circular, las estre- llas siguen una trayectoria muy ex- céntrica, y las soluciones orbitales preferidas se aproximan a una trayec- toria parabólica. Además, en lugar de estar alineados, como cabría esperar si las estrellas se hubieran formado a partir del mismo disco, los discos que las rodean presentan una marcada inclinación entre sí y respecto a sus propias órbitas. «Fue como resolver un rompecabezas tridimensional» , explicó Yao Wang, autor principal del estudio. «Cada nueva observa- ción agregaba una pieza hasta que, finalmente, la órbita, los discos y los chorros encajaron en una imagen única y coherente» . Esta arquitectura desalineada y apa- rentemente caótica es difícil de expli- car si ambas estrellas crecieron juntas UNIVERSO

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