Universo noviembre-diciembre 2026
ta, la estructura general de la nebulosa en las imáge- nes infrarrojas de Webb — tanto con NIRCam (cámara de infrarrojo cercano) co- mo con MIRI (instrumento de infrarrojo medio)— pue- de parecerse bastante a la vista anterior de Hubble en luz visible. Sin embargo, la visión in- frarroja de Webb resalta elementos como densos grumos de polvo y brumas de gas ionizado. Esta acu- mulación de gas y polvo ha tardado varios miles de años en adoptar su forma actual, y los componentes de la nebulosa siguen transformándose. La causa de estos cambios constan- tes y del aspecto caracterís- tico de la nebulosa del León se encuentra en el centro: los restos de una es- trella moribunda. Aunque parece la nariz redonda del león, su energía y radiación alimentan las intrincadas estructuras que se obser- van. Las estrellas masivas terminan su vida en explo- siones de supernova, pero estos acontecimientos son muy poco frecuentes. La mayoría de las estrellas del Universo tienen masas menores, como la de NGC 2392. Cuando una estrella de baja masa ya no puede mantenerse mediante re- acciones nucleares, se vuel- ve inestable y pulsa; pierde masa al desprenderse de sus capas exteriores, que se convierten en envolturas de gas y polvo denomina- das nebulosa planetaria. Las estrellas en esta etapa vital producen gran parte del polvo observable del 15 NOVIEMBRE-DICIEMBRE 2026 ASTRO PUBLISHING Universo. La radiación este- lar empuja hacia fuera el material expulsado y de- ja atrás el núcleo estelar, extremadamente caliente, llamado enana blanca. En el caso de la nebulosa del León, la muerte de la estre- lla central, rica en oxígeno, ha dejado una enana blan- ca que «cuece» todo desde el interior y genera una burbuja de gas ionizado. Esta burbuja, que forma la cara del león, se expande con el tiempo y destruye el polvo que encuentra a su paso. Comprender por qué el gas barrido presenta una com- pleja estructura de anillos y envolturas (un rasgo habi- tual de las nebulosas pla- netarias) sigue siendo obje- to de estudio. La melena del león es el interior de una envoltura de polvo ilu- minada por la enana blan- ca central. Los mechones, semejantes a colas cometarias de ma- terial, son grumos compac- tos de polvo que han sobrevivido a la radiación del núcleo estelar y pro- tegen el material situado detrás. Las imágenes de Webb «congelan» esta ne- bulosa planetaria en el tiempo, aunque la muerte de la estrella y sus turbu- lentos efectos continúan. NGC 2392 seguirá cam- biando mientras su gas y su polvo se alejan del núcleo estelar. Los astrónomos calculan que el león acabará disper- sándose dentro de unos 10.000 años, un periodo re- lativamente breve en tér- minos astronómicos. UNIVERSO ! W ebb ha fotogra- fiado reciente- mente la nebulosa planetaria NGC 2392, apodada nebulosa del León por su forma ca- racterística. Esta ima- gen compuesta en el infrarrojo cercano y medio revela la com- pleja estructura de la nebulosa, formada y aún modelada por los restos de una estrella moribunda. El núcleo estelar, llamado enana blanca, se en- cuentra en el centro y parece la nariz re- donda del león. La es- trella central mori- bunda está tan ca- liente que su radia- ción «cuece» todo desde el interior y, al hacerlo, produce una burbuja de gas de hi- drógeno ionizado. La burbuja de gas, que constituye la «cara» del león, presenta en- volturas cavernosas y anillos con filamentos que se expanden y destruyen el polvo a su paso. Sin embargo, no todo el polvo des- aparece. La melena del león es el interior de una envoltura de polvo iluminada por el núcleo de la estre- lla central. Dentro de la melena, algunos grumos compactos de polvo (rojos y naran- jas) han logrado so- brevivir hasta ahora y protegen el material situado detrás. Otros grumos de hidrógeno molecular aparecen en amarillo. [NASA, ESA, CSA, STScI. Image Processing: A. Pagan (STScI)]
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