Universo julio-agosto 2026
50 JULIO-AGOSTO 2026 ASTRO PUBLISHING una herramienta clave para la defensa planeta- ria. El conjunto de datos también contiene unos 380 objetos transneptu- nianos (TNO) —cuerpos helados que orbitan más allá de Neptuno. Dos de los TNO recién descu- biertos —denominados provisionalmente 2025 LS 2 y 2025 MX 348 — pre- sentan órbitas extrema- damente grandes y a- largadas. En sus puntos más lejanos, estos obje- tos se encuentran apro- ximadamente 1.000 ve- ces más lejos del Sol que la Tierra, lo que los sitúa entre los 30 planetas menores más lejanos que se conocen. Estos descubrimientos han sido posi- bles gracias a la combinación única del Observatorio Rubin: un gran es- pejo, la cámara digital astronómica más potente del mundo y sistemas de pipelines altamente sofisticados controlados por software, diseñados para detectar objetos tenues y de rá- pido movimiento en un cielo bas- tante dinámico. Rubin puede explorar el cielo austral con una sensibilidad aproximada- mente seis veces mayor que la de la mayoría de las búsquedas de asteroi- des actuales, lo que le permite detec- tar objetos más pequeños y lejanos que nunca. Gracias a estas capacida- des, Rubin podrá crear el censo más detallado jamás realizado de nuestro Sistema Solar, y cada uno de estos descubrimientos ayudará a los cien- tíficos a reconstruir su historia. «La cadencia de observación única de Rubin requirió una arquitectura de software completamente nueva para el descubrimiento de asteroides» , ex- plica Ari Heinze, de la Universidad de Washington, quien junto con Jacob Kurlander, estudiante de posgrado rió enfoques algorít- micos completamente novedosos» , explica Matthew Holman, As- trofísico Senior del Centro de Astrofísica | Harvard & Smithso- nian y exdirector del Centro de Planetas Menores, quien enca- bezó el trabajo en el proceso de descubri- miento de los TNO. «Objetos como estos ofrecen una ventana fascinante a los confi- nes más remotos del Sistema Solar: pueden revelarnos cómo se movían los planetas en los inicios de la his- toria del Sistema So- lar, hasta explorar la posibilidad de que exista, más allá, un noveno planeta grande aún des- conocido» , afirma Kevin Napier, in- vestigador científico del Centro Harvard-Smithsonian de Astrofísica, quien junto con Holman desarrolló los algoritmos para detectar objetos lejanos del Sistema Solar en los datos de Rubin. La verificación de este gran conjunto de descubrimientos por parte del MPC permite que toda la comunidad científica acceda a los datos, refine las órbitas y comience de inmediato su análisis. Y estos ~11.000 asteroides son solo el comienzo. Cuando la In- vestigación del Espacio-Tiempo como Legado para la posteridad (LSST, por sus siglas en inglés), un estudio de diez años de duración, comience a fi- nales de este año, los científicos es- peran que Rubin descubra una can- tidad similar de asteroides cada dos o tres noches durante los primeros años de la investigación. Con el tiempo, esto podría triplicar el nú- mero de asteroides conocidos y au- mentar el número de TNO conocidos en casi un orden de magnitud. https://noirlab.edu/public/videos/noirlab2608a/ E sta animación muestra el sistema solar interior poblado de asteroi- des conocidos en azul oscuro y asteroides descubiertos por Rubin en verde azulado claro. [NSF–DOE Vera C. Rubin Observatory/NOIR- Lab/SLAC/AURA/R. Proctor. Star map: NASA/Goddard Space Flight Cen- ter Scientific Visualization Studio. Gaia DR2: ESA/Gaia/DPAC. Image Processing: M. Zamani (NSF NOIRLab)] de la misma universidad, desarrolló el software que permitió detectarlos. «Lo construimos y funciona. Incluso con datos preliminares de calidad de ingeniería, Rubin descubrió 11.000 asteroides y midió órbitas más preci- sas para decenas de miles más. Todo indica que este observatorio revolu- cionará nuestro conocimiento del cinturón de asteroides» . También resulta especialmente no- table el rápido crecimiento de la po- blación de TNO. Los 380 nuevos can- didatos descubiertos por Rubin en menos de dos meses se suman a los 5.000 descubiertos en las últimas tres décadas. Al igual que ocurre con los asteroides más cercanos, identificar estos TNO dependió en gran medida del desarrollo de nuevos y sofistica- dos algoritmos. «Buscar un TNO es como buscar una aguja en un pajar: entre millones de fuentes que parpadean en el cielo, enseñar a un computador a exami- nar miles de millones de combina- ciones e identificar aquellas que podrían corresponder a mundos le- janos de nuestro Sistema Solar requi- ! UNIVERSO
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