Universo enero-febrero 2026

47 ENERO-FEBRERO 2026 ASTRO PUBLISHING situada a unos 130 años luz de distancia. «Este tipo de señal de radio simplemente no existiría a menos que el material hubiera abandonado por completo la burbuja de magnetismo de la estre- lla» , añade Joe. «En otras palabras: está causada por una CME» . La estrella emisora es una enana ro- ja, un tipo de astro mu- cho más tenue, frío y pe- queño que el Sol. No se parece en nada a nuestra estrella: tiene aproxima- damente la mitad de la masa, rota 20 veces más rápido y posee un campo magnético 300 veces más potente. La mayoría de los planetas conocidos en la Vía Láctea orbitan este tipo de estrellas. La señal de radio fue detectada gracias a nuevos métodos de procesamiento de datos desarrollados por Cyril Tasse y Philippe Zarka en el Observa- torio de París-PSL. El equipo utilizó después el XMM- Newton de la ESA para determinar la temperatura, rotación y brillo de la estrella en rayos X, algo esencial para interpretar la señal de radio y comprender lo que estaba ocurrien- do. «Necesitábamos la sensibilidad y frecuencia de LOFAR para detectar las ondas de radio» , explica el coau- tor David Konijn, estudiante de doc- torado en ASTRON. «Y sin XMM- Newton no habríamos podido deter- minar el movimiento de la CME ni ponerlo en contexto solar, ambos cruciales para demostrar lo que ha- bíamos encontrado. Ningún telesco- pio por sí solo habría bastado: nece- sitábamos ambos» . Los investigadores calcularon que la CME se desplazaba a una velocidad superrápida de 2400 km por se- gundo, una velocidad que solo se observa en 1 de cada 2000 CME so- lares. La eyección era lo bastante rá- Centro Europeo de In- vestigación y Tecnología Espacial (ESTEC) en No- ordwijk, Países Bajos. «Ya no estamos limitados a extrapolar nuestra com- prensión de las CME sola- res a otras estrellas. Pare- ce que el clima espacial intenso puede ser aún más extremo en estrellas pequeñas, los principales anfitriones de exoplane- tas potencialmente habi- tables. Esto tiene impor- tantes implicaciones so- bre cómo estos planetas conservan sus atmósferas y posiblemente permanecen habita- bles a lo largo del tiempo» . El hallazgo también enriquece nues- tra comprensión del clima espacial, un tema que ha sido foco de las mi- siones de la ESA y que actualmente exploran SOHO, las misiones Proba, Swarm y Solar Orbiter. Por su parte, XMM-Newton es un ex- plorador líder del Universo caliente y extremo. Lanzado en 1999, el te- lescopio espacial ha observado los núcleos de galaxias, estudiado estre- llas para entender cómo evolucio- nan, investigado los entornos de agujeros negros y detectado inten- sas ráfagas de radiación energética de estrellas y galaxias lejanas. «XMM-Newton nos está ayudando ahora a descubrir cómo varían las CME según la estrella, algo que no solo resulta interesante para el estu- dio de los astros y del Sol, sino tam- bién para la búsqueda de mundos habitables alrededor de otras estre- llas» , comenta Erik Kuulkers, cientí- fico del proyecto XMM-Newton en la ESA. «También demuestra el in- menso poder de la colaboración, que sustenta todo éxito científico. El descubrimiento fue un verdadero esfuerzo de equipo y resuelve la búsqueda de décadas de CME más allá del Sol ». R epresentación artística del telescopio espacial XMM- Newton. [ESA-C. Carreau] pida y densa como para eliminar por completo la atmósfera de cualquier planeta que orbitara cerca de la es- trella. La capacidad de una CME para despojar de su atmósfera a un planeta es un hallazgo emocionante en la búsqueda de vida en otras es- trellas. La habitabilidad de un pla- neta, tal como la entendemos, se define por su distancia a la estrella madre: si se encuentra o no en la lla- mada “zona habitable”, una región donde el agua líquida puede existir en la superficie de planetas con at- mósferas adecuadas. Es el escenario de “Ricitos de Oro”: demasiado cer- ca está demasiado caliente, dema- siado lejos demasiado frío, y en me- dio es “justo lo correcto”. Pero ¿qué ocurre si esa estrella es especialmen- te activa, lanzando regularmente peligrosas erupciones de material y desencadenando tormentas violen- tas? Un planeta bombardeado con frecuencia por potentes CME puede perder su atmósfera por completo, quedando reducido a una roca esté- ril e inhabitable, pese a encontrarse en la órbita “correcta”. «Este trabajo abre una nueva frontera observacio- nal para estudiar y comprender las erupciones y el clima espacial en otras estrellas» , añade Henrik Ek- lund, investigador de la ESA en el UNIVERSO !

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